EL SISTEMA INMUNITARIO

William HENNEN: “El sistema inmunitario sigue siendo el gran desconocido para muchos médicos”

Doctor en Química Bioorgánica el Dr. William J. Hennen es sin duda uno los investigadores del mundo que mejor conoce la importancia de potenciar el sistema inmune para prevenir y afrontar cualquier enfermedad. De hecho ha diseñado y desarrollado productos nutricionales de altísima calidad dirigidos a potenciar el sistema inmune pero también los sistemas cardiovascular y reproductivo así como otros para tratar patologías concretas, especialmente las reumáticas no articulares. Autor de varias obras traducidas hoy a muy diversos idiomas en la actualidad centra su interés en la eficacia de los factores de transferencia. La doctora Nuria Lorite –Presidenta de la Asociación Española de Medicina Biológica (AMEBA) y miembro de nuestro Consejo Asesor- le ha entrevistado personalmente para nuestros lectores.

El doctor William J. Hennen – investigador con más de treinta años de experiencia en el área de la salud -13 de ellos diseñando y desarrollando productos farmacéuticos y 20 dirigiendo investigaciones en el sector de los suplementos nutricionales – es internacionalmente conocido por sus conocimientos sobre el papel de la nutrición en la prevención de enfermedades. Autor de varias obras e investigaciones entre las que destacan Los factores de transferencia y el sistema inmune, Salud cardiovascular, Mejora de la función atlética, Transformación y control enzimático y Disminución del riesgo de cáncer de mama lleva años impartiendo cursos y seminarios para médicos en Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, República Dominicana, varios países de Europa – incluida Rusia, Australia, Japón, Corea, Malasia, Singapur y Filipinas. Una persona, en suma, con amplia experiencia y conocimientos.

Tenemos entendido que usted empezó diseñando y desarrollando fármacos sintéticos…
Sí. Lo hice durante trece años pero en las últimas dos décadas me he dedicado a la investigación y uso de productos naturales. Tanto para su uso por humanos como por animales.

¿Y qué fue lo que impulsó a dar ese cambio en su carrera?
Fueron tres factores principalmente. Primero, darme cuenta de que gran parte del trabajo que yo hacía en el diseño de fármacos consistía con frecuencia en modificar simplemente productos naturales para crear otros similares que pudieran ser patentados – esfuerzo, como es obvio, que estaba básicamente motivado por meras razones económicas – aun cuando esos nuevos compuestos no sólo no eran más eficaces sino menos y casi siempre más tóxicos. El segundo factor, consecuencia de ese nuevo grado de consciencia, fue un cambio de filosofía. Abandoné el paradigma centrado en la Farmacología que se basa en controlar y manipular el organismo de los pacientes con sustancias externas y ajenas al propio cuerpo bajo control del médico. Primordialmente el papel de los fármacos es el de reemplazar las funciones que hace naturalmente el organismo… o impedirlas. Los antibióticos, por ejemplo, lo que hacen en esencia es ayudar o asumir por completo el papel que corresponde al sistema inmune. Un antihistamínico, en cambio, lo que hace es limitar o suprimir el trabajo del sistema inmune. En cambio con el empleo de productos naturales -como los suplementos nutricionales- lo que se hace es apoyar y fortalecer las funciones normales del organismo. Es decir, a la inteligencia innata del cuerpo simplemente se la provee de las herramientas necesarias para controlar de forma adecuada el equilibrio que experimentamos como salud. El tercer factor fue mi participación en un proyecto que implicaba precisamente el fortalecimiento del sistema inmune.

Es decir, dejó de pensar que los fármacos eran la “solución” a la enfermedad cuando constató que potenciar el sistema inmune es mucho más eficaz…
En efecto. Lo que empecé a entender en 1984 trabajando en un programa que buscaba cómo potenciar el sistema inmune cuando mi equipo trabajaba en la búsqueda de una vacuna para el SIDA. Antes de eso trabajaba en el diseño y desarrollo de fármacos, en un ámbito pues muy alejado de la comprensión de las posibilidades que tiene potenciar el sistema inmunitario.

Pero, ¿qué encontró tan interesante como para centrar sus esfuerzos a partir de determinado momento en ello?
Entender que el sistema inmune es inteligente. Normalmente cuando hablamos de inteligencia pensamos en el cerebro pero las funciones del sistema inmune son semejantes en el sentido de que debe reconocer cambios en el entorno, tomar decisiones sobre el modo más conveniente para actuar ante cualquier situación anómala y después recordar la experiencia vivida. No es por tanto impropio hablar de “inteligencia inmunitaria”.

Si el sistema inmune es inteligente por sí mismo, ¿cuál es su “cerebro”? Es decir, ¿hay algún otro órgano que asume las funciones de coordinación y decisión?
El órgano que más se asemeja al cerebro en cuanto a funciones sería el timo. Ayuda a distinguir lo propio de lo ajeno y además de ejercer una clara influencia sobre el desarrollo y maduración del sistema linfático es vital en la respuesta de defensa del organismo. Biológicamente es un órgano primario en el cual tiene lugar la diferenciación de los linfocitos indiferenciados que salieron de la médula ósea convirtiéndolos en células T maduras. Durante ese proceso el sistema inmune distingue los antígenos propios de los extraños y desarrolla la tolerancia frente a los autoantígenos. Aunque también puede considerarse un órgano del sistema endocrino – y por tanto una glándula endocrina- ya que secreta hormonas y otros factores solubles que además de controlar la producción y maduración de los linfocitos T regulan la actividad y las interacciones de las células T en los tejidos periféricos. Ahora bien, el timo alcanza su capacidad máxima en la pubertad y después se observa un declive gradual tal que en la edad avanzada es corriente que funcione sólo al 10% de la capacidad que una vez llegó a tener.

Suena como una especie de “alzheimer del sistema inmune” ¿Por qué ocurre?
Una razón – relacionada con la evolución – es que el sistema inmune debe estar completamente entrenado para afrontar cualquier posible agresión procedente del entorno cuando uno alcanza la pubertad y, una vez logrado, parece lógico que a partir de entonces la prioridad cambie y se dirija hacia la reproducción. Solo que eso tenía sentido hasta hace un siglo cuando los viajes largos y continuos eran poco habituales. En nuestro mundo moderno, sin embargo, los viajes internacionales se han convertido en norma más que en excepción y por ello estamos expuestos a nuevos gérmenes a lo largo de toda la vida con lo que la supervivencia básica depende de nuestra capacidad para reconocer y reaccionar ante las nuevas amenazas microbianas.

¿Y hay algo que se pueda hacer para prevenir esa pérdida de la función del timo?
Actualmente se trabaja en conocer mejor los factores tímicos, es decir, en los mensajeros químicos que se producen en el timo. De hecho algunos experimentos han demostrado que cuando se implanta un timo joven en un animal viejo éste recupera gran parte de las funciones de juventud. Y asimismo, que los extractos de timo permiten recuperar parte de la función inmune además de tener otros efectos antienvejecimiento. Los extractos de timo han tenido un impacto clínico especialmente positivo demostrando ser beneficiosos en casi todos los estudios realizados. Y hoy sabemos además algo importante: no es necesario inyectar en el organismo factores tímicos porque es igualmente eficaz ingerirlos.

¿Ingerir extractos de timo mejora la función del timo?
Sí. Ahora bien, aunque es cierto que algunos de los factores tímicos se han podido aislar lo más frecuente es que se presenten como un conjunto de sustancias. El dogma de “entidad única–función única” no es aplicable cuando hablamos de los factores tímicos. Este complejo sistema de moléculas marcadoras es más una sinfonía que una nota aislada. Y hemos comprobado que su ingesta no sólo fortalece la glándula timo sino todo el sistema inmune. Potencia desde el control de la autoinmunidad y las alergias hasta la lucha frente a las infecciones o el cáncer.

Bueno, entre los factores tímicos hoy descubiertos están las interleucinas, las timosinas, la timopoyetina, el factor humoral tímico, el factor X tímico, el factor tímico sérico y otros factores no bien caracterizados. ¿Cómo saber pues qué factor tímico concreto es mejor tomar en cada caso?
Para ser honesto no lo sabemos. Por eso se utiliza extracto puro conteniendo todos los factores. A día de hoy es la mejor opción. De ese modo cada una de nuestras células y órganos puede seleccionar lo que precisa o le viene bien gracias a su inteligencia genética.

Pero, ¿es segura la ingesta de ese extracto? ¿Y realmente beneficiosa?
El extracto de timo procede de cerdos y cuando se preparan de forma adecuada está demostrado que son seguros y muy beneficiosos. Porque un sistema inmunitario fuerte es el mejor seguro de vida que podemos tener. Un timo fuerte y capaz produce células T maduras y eficaces. Las células T maduras pueden de esa forma leer de manera más eficaz los mensajes que llevan los factores de transferencia. El efecto integral es una defensa joven y vigorosa.

Por cierto, ¿la inteligencia inmunitaria tiene realmente algo que ver con los factores de transferencia?
Sí. Los factores de transferencia son unas moléculas capaces de transferir inmunidad celular entre personas.[ .] La verdad es que se desconoce la naturaleza y estructura de tales sustancias pero se sabe que poseen una cadena proteica invariable y que actualmente se consideran un tipo de linfocina. El descubrimiento de su existencia se debe al Dr. H. Sherwood Lawrence. En 1949 se encontraba investigando sobre la tuberculosis intentando descubrir si algún componente de la sangre podría transmitir la “sensibilidad” de un donante recuperado a una persona sana y para ello extrajo linfocitos de la sangre del enfermo recuperado, procedió a lisarlos –es decir, a romperlos- y luego separó el contenido en varias fracciones encontrando que una de ellas era capaz de transmitir la inmunidad a una persona sana cuando se le inyectaba. Es decir, el sistema inmune de la persona sana reaccionaba a la tuberculosis igual que la persona que había sufrido la enfermedad. Y a esa acción que permite proteger a la persona sana inyectándola esa fracción proteica es a lo que denominó factor de transferencia.

Pero entonces los factores de transferencia se hallan sólo en los leucocitos de la sangre…
En principio así se creyó. Hasta que a mediados de la década de los 80 del pasado siglo XX dos investigadores se plantearon si no habría también factores de transferencia en el calostro. Lo confirmaron y en 1989 se patentó su uso.

¿Y existen diferencias entre los factores de transferencia del calostro y los de los leucocitos de la sangre?
No. Durante la gestación las glándulas mamarias se llenan de linfocitos que luego, en el momento del nacimiento, se rompen y su contenido se libera en el calostro de la leche materna. Tal es de hecho el mecanismo natural de transmitir factores de transferencia entre la madre y su bebé. Pasan a éste al mamar.

Por eso se sabe que los factores de transferencia pueden ingerirse y ser eficaces…
Exacto. Pero una cosa es el calostro bovino y otra el humano. ¿En qué se basa la convicción de que el calostro bovino es útil en humanos?
Las vacas han compartido con los humanos el mismo medio ambiente durante decenas de miles de años y han estado expuestos a muchos organismos similares. Recuérdese que el propio término “vacuna” deriva de la palabra latina vacca. Pues bien, hay vacunas para la viruela humana que proceden de las vacas que han sufrido la enfermedad. Y no es más que un ejemplo del paralelismo que existe entre los patógenos humanos y bovinos.

Hay científicos que afirman que los factores de transferencia de los bovinos no tienen eficacia en los humanos y además hay riesgos si se ingieren.
No es cierto. Los factores de transferencia no tienen especificad de especie. Eso significa que aunque los produzca una vaca son eficaces y seguros en los humanos. Si alguien piensa lo contrario que explique en qué se basa.

Si los factores de transferencia son tan eficaces, ¿por qué la industria farmacéutica no muestra interés en ellos?
Empiezan a interesarse en muchos países. De forma más notable en Alemania, Hungría, Polonia, China y Japón. Los estudios sobre los factores de transferencia alcanzaron su apogeo en la década de los 70 y principios de los 80 pero los resultados eran inconsistentes ya que los investigadores se zambulleron en el trabajo con más entusiasmo que cabeza. Dado que se trata de factores de transferencia – en plural – y no de una entidad única las compañías farmacéuticas intentaron “purificar” el material sin que perdiera eficacia pero ese intento de encasillarlo en el dogma de las drogas de composición o estructura única con función única fue un desastre. El siguiente hecho que retrasó la investigación de los factores de transferencia fue la falta de financiación. El SIDA había impactado a la sociedad – gracias a la prensa – y los políticos decidieron dedicar la mayor parte de los fondos a su investigación, a encontrar un fármaco que lo combatiera. Hoy, ante el fracaso de lo logrado, la atención vuelve de nuevo a los factores de transferencia al verse como una de las pocas posibilidades reales ante las enfermedades de origen viral.

¿Los factores de transferencia son también seguros en el caso de los niños?
Los factores de transferencia del calostro fueron diseñados por la Naturaleza para los recién nacidos.

¿Qué otros componentes del calostro bovino son útiles?
Hay varios pero destaca uno de ellos: los polipéptidos ricos en prolina. Se trata de otra clase de pequeñas proteínas derivadas del calostro que aumentan tanto la vía innata como adaptativa de la respuesta inmune.

¿Se hallan en el calostro bovino todos los componentes del calostro humano?
No. De hecho existe una ausencia especialmente llamativa: los oligosacáridos. La leche humana contiene de 10 a 100 veces más oligosacáridos que la leche de la mayoría de los animales domésticos. El único mamífero conocido que produce una cantidad similar es el elefante.

Pues no parece que el elefante sea una fuente de oligosacáridos muy accesible…
Tiene usted razón. Por eso se consideró imperativo encontrar un sustituto. Y lo más parecido, en forma y función, es el fucoidano.

¿Qué es el fucoidano?
Un complejo de carbohidratos que producen las algas pardas. Tanto el fucoidano como los oligosacáridos de la leche humana contienen una larga cantidad de fucosa. Las similitudes en forma y función podrían ser una de las razones por las que al fucoidano se le llama “la leche del mar”.

¿Y es segura la ingesta de fucoidanos?
Los fucoidanos son muy seguros. Y han demostrado ser muy eficaces. Es una de las sustancias que integran de forma habitual la dieta oriental y una de las razones de su buena salud y longevidad.

Además de los oligosacáridos, ¿qué otros componentes de interés hay en el calostro humano?
Los polipéptidos ricos en prolina o PRP que, al igual que los factores de transferencia, no tienen especificidad de especie.

¿Esos polipéptidos ricos en prolina están en la misma fracción que los factores de transferencia?
Ambos están en el calostro pero no en la misma fracción. Los factores de transferencia se encuentran en la fracción de peso por debajo de los 10.000 daltons mientras los polipéptidos ricos en prolina de forma individual están alrededor de los 6.000 daltons aunque existen en complejos de 17.000 a 38.000 daltons. Las preparaciones estándar de factores de transferencia no contienen pues polipéptidos ricos en prolina

Habla usted de polipéptidos ricos en prolina… en plural. ¿Hay más de uno?
Sí. Se han aislado ya 32 diferentes y cada uno tiene una acción ligeramente distinta aunque conformen una familia cuya ingesta conjunta es sinérgica.

¿Y qué beneficios tiene su ingesta?
Han demostrado promover la maduración de las células T, ayudar a controlar las alergias e inhibir las reacciones autoinmunes. Son pues un buen complemento de los factores de transferencia. Eso sí, es bueno saber que el efecto de maduración celular de los polipéptidos ricos en prolina aumenta cuando se combinan con vitamina D.

Usted enfocó durante muchos años su atención en los beneficios de los factores de transferencia. ¿Cómo ha llegado a centrar su interés ahora en otras sustancias menos conocidas del calostro como las que ha mencionado?
Los científicos, como las demás personas, encontramos sólo… lo que buscamos. En el pasado yo investigué básicamente los factores de transferencia y enfoqué mi esfuerzo en desarrollar fuentes que los contuvieran pero ese proceso me llevó a interesarme por la importancia de apoyar al sistema inmune, me pregunté qué hacía la naturaleza para potenciarlo y eso me llevó rápidamente a buscar de nuevo en el calostro. Y por razones obvias me centré en el calostro humano. Fue lo que me llevó a entender que había en él otras sustancias importantes para el sistema inmune.

Tenemos entendido que lo último en investigación ha sido añadir fitoplancton marino a esta “emulación” del calostro humano. ¿Realmente es útil en humanos?
Es el primer alimento que hubo sobre la tierra. Está formado por colonias de plantas microscópicas que crecen en el océano y son la base del resto de la cadena alimenticia. Es pues un alimento completo. Contiene 400 veces más energía que cualquier otra planta conocida en el planeta y está compuesto principalmente por unas 200 especies de diatomeas. Ayuda a alimentar y desintoxicar las células. También es un poderoso antioxidante. Un estudio efectuado en la Universidad de Utah (EEUU) constató que beneficia asimismo al sistema inmune al apoyar a las células-T. Al fitoplancton marino se le conoce de hecho ya como “la leche materna de nuestra madre tierra” pues por sí misma provee de todo lo que se necesita para vivir. Piénsese que muchos de los animales más grandes del mundo viven alimentándose de fitoplancton marino; algunos más de 200 años. Hasta la NASA se ha interesado por él al constatarse su necesidad para la generación del oxígeno del planeta. Bueno, pues para aprovecharlo se está haciendo crecer fitoplancton mediante un sistema único que optimiza sus beneficios en los humanos sin dañar el medio ambiente porque luego se devuelve fitoplancton al mar.
Pues bien, la sinergia entre el fitoplancton marino y el calostro humano ha demostrado ser mucho más potente que ambos componentes por separado. La naturaleza nos sigue sorprendiendo y no pasa día en que no aprendamos de ella?

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BUENAS NOCHES ME LLAMO LAURA ELENA GARCIA . Y ME PONGO EN CONTACTO POR ESTE MEDIO PARA DAR A CONOCER UNA MUY BUENA INFORMACION , ACERCA DE LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA . ES UN SUPLEMENTO ALIMENTICIO QUE CONTIENE SUBSTANCIAS BIOLOGICAMENTE ACTIVAS PARA UNA MEJOR FUNCION INMUNOLOGICA Y SUS FACINANTES BENEFICIOS CON LA ESENCIA DEL MENSAJE INMUNOLOGICO , Y SON REVOLUCIONARIOS YA EN LA ACTUALIDAD LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA TIENEN UN PAPEL MUY IMPORTANTE EN LA MEDICINA MODERNA , LA CUAL ENCARA NUEVOS VIRUS EMERGENTES COMO LOS DEL SIDA , EBOLA , O LA LA REAPARICION DE VIEJAS PATOLOGIAS COMO LA TUBERCULOSIS . SE HAN PUBLICADO LAS SESIONES DEL DECIMO SIMPOSIO INTERNACIONAL , SOBRE EL FACTOR DE TRANSFERENCIA MOSTRANDO Y REVISANDO LOS BENEFICIOS DE LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA .. LOS REPORTES CUBREN EL USO EXITOSO DE LOS FACTORES DE TRANSFERENCIA PARA ENFRENTAR LAS ENFERMADAES VIRALES , PARASITICAS , MITCOTICAS , MALIGNAS , NEUROLOGICAS Y AUTOINMUNOLOGICAS . EL FACTOR DE TRANSFERENCIA HA DEMOSTRADO SU UTILIDAD EN TODAS LAS EDADES , DESDE LA NIÑEZ HASTA LA VEJEZ . LOS BENEFICIOS DEL USO EN SERES HUMANOS SON EXITOSOS .. UN CORDIAL SALUDO

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